Reseteando / Por Anabel Poveda
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Reseteando / Por Anabel Poveda

Reseteando / Por Anabel Poveda

¡Feliz Año Nuevo amigos! Espero que la transición al 2018 haya sido pacífica y grata y que la báscula no os haya dado un susto de muerte al cerrar la época oficial del polvorón (vedados hasta el año que viene, pezqueñines no, gracias, hay que dejarlos crecer).

Yo este año he terminado las fiestas en tablas. Lo comido por lo servido, es lo que tiene meterse una dieta détox radical y obligatoria entre festines, que equilibra un poco la balanza navideña.

Eso sí, como he escuchado que no hay que ponerse en modo radical, ni hacer ayunos, ni dietas salvajes para compensar los excesos, sigo pegándole viajes al jamón de la cesta de empresa cada vez que entro en la cocina, que dicen que mientras no lo acompañes de media hogaza de pan, es saludable.

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El 2018 he decidido resetear cuerpo y mente y tomármelo de otra manera, haciendo todo lo que esté en mi mano para mantenerme sana, activa, positiva y esperanzada.

Y que sepáis que tengo las primeras evidencias del cambio y las voy a compartir con vosotros. Resulta que este año no le había pedido nada concreto a los Reyes Magos. Viendo que el año pasado me trajeron lo que les dio la gana, dejé que improvisaran y me sorprendieran.

Como he sido muyyyyyyy buena, me han traído un teléfono inalámbrico de súper diseño y, ¡vaya por dios!, parece que con tanto lío sus majestades no se comunicaron entre ellos y me dejaron, en dos casas diferentes, dos pijamas muy parecidos, tipo mono, de tejido de peluche y con capucha, que me invitan e incitan a no salir de casa en todo el 2018, con la gata encima y viendo series de Netflix en bucle.

Pijama-mono que he decidido quedarme

El plan no me puede parecer mejor y los que me conocen bien saben que, si por mí fuera, yo viviría en pijama. ¡Incluso iría a trabajar en pijama! Pero he reflexionado y aquí es donde viene el cambio de actitud. Que sepáis que cogí uno de los pijamas, fui a la tienda y ¡toma que toma!, lo cambié por dos conjuntos de ropa interior sexy, uno negro y otro color oro viejo.

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He pensado que los pijamas están bien y son muy cuquis, pero voy a ponerle un poquito de actitud a la vida y voy a pensar que se dará en 2018 una situación que invite a ir un poquito más guapa por dentro.

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Pijama-mono de Etam que he decidido cambiar por ropa interior porque no me quedaba como a ella

Los voy a estrenar un día cualquiera, no os penséis, porque como me dijo una vez una amiga, el mero hecho de llevar ropa interior bonita te da otra actitud, pero no pierdo la esperanza y confío en poder pedir opinión ajena al respecto que yo me miro al espejo, pero no soy objetiva (de ilusión también se vive).

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Al mal tiempo, labios rojos

Si no nos hacemos buenos propósitos en enero ¿cuándo nos los vamos a hacer? Yo he empezado cambiando el pijama por un push up y comprándome una barra de labios roja, para ser una #itgirl.

Lo del gimnasio lo tengo en mente, lo juro, pero casi que ya lo dejo para febrero, que para lo que queda de enero, sigo de vacaciones corporales un par de semanas más.

Confío en que tengáis más fuerza de voluntad que yo (os lo he puesto muy fácil).

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