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¿Por qué Europa sufre un brote de sarampión?

¿Por qué Europa sufre un brote de sarampión?

El profesor de la Universidad de Alcalá Alejandro Reyes, del Servicio de Neuropediatría del Hospital Universitario Príncipe de Asturias y presidente del Comité de Ética para la Asistencia Sanitaria, habla de esta enfermedad y de las repercusiones que tiene el movimiento anti-vacunas en el incremento de los casos.

El sarampión es una enfermedad ocasionada por un virus muy contagioso y virulento. Se trata de una enfermedad benigna en los países desarrollados, que se expresa a través de la piel, con manchitas rojas y malestar general. En ocasiones, sobre todo en niños menores de un año o en adultos inmunodeprimidos, puede generar complicaciones que van desde una otitis, una neumonía o, incluso, una enfermedad gravísima denominada ‘panencefalitis esclerosante subaguda’, degenerativa, que no tiene un tratamiento curativo. En los países más pobres, es una de las enfermedades que más mata, en torno a 1,4 millones de personas al año.

En España la incidencia de sarampión empezó a reducirse a partir del inicio de la vacunación universal, iniciado en el año 1981. En pocos años la enfermedad disminuyó de forma extraordinaria, pero, al contrario de lo que ha ocurrido con otras enfermedades, como la viruela, parece extremadamente difícil su erradicación total. De hecho, en el quinquenio 2001-2005 la OMS estuvo a punto de declarar la ausencia de transmisión autóctona, lo que significaría que casi se habría erradicado la enfermedad, pero no lo hizo y en este momento se habla de la existencia en Europa de un brote continental de sarampión.

¿Qué ha ocasionado este brote? Reyes apunta a diversas posibilidades: por un lado, puede ser fruto de lo que él denomina ‘sarampión importado’, ‘pero esta posibilidad no sería viable ni extendería el virus si hubiera en Europa una cobertura óptima’, matiza. Otro motivo al que apunta es el incremento de los movimientos anti-vacunas, que propician que en una enfermedad con un nivel de contagio tan elevado como es el caso del sarampión, un niño sin vacunar extienda la enfermedad a otros niños o adultos que, o bien no han sido vacunados por primera vez, o no disponen en el momento del contagio de lo que se denomina ‘inmunidad de rebaño’. ‘Antes, cuando un niño sufría sarampión, se le envolvía en una manta roja para protegerle. Eso no protegía al niño, pero no le perjudicaba tampoco. Ahora, hay un movimiento social que apuesta por todo lo natural con rechazo de las vacunas; pero natural también es morirse… No podemos sonreír porque no se trata de algo anecdótico. No vacunarse, en un virus como el sarampión, no solo afecta al que contrae la enfermedad, sino que se convierte en un problema sanitario social’.

Para tratar de erradicar la enfermedad la respuesta es la vacunación: ‘Hay países de nuestro entorno en los que la vacuna es obligatoria. En España es solo recomendable, no obligatoria, se necesita la autorización de los padres, salvo casos excepcionales por razones de salud pública’. Para erradicar la cadena de transmisión se requiere que exista una cobertura de vacunación por encima del 95% ‘y eso parece a día de hoy inviable, incluso en países como el nuestro’.

Según el profesor de la UAH, algunos informes (Plan de Eliminación del Sarampión, Rubéola y Síndrome de Rubéola Congénita de la Comunidad de Madrid 2011-2012) señalan que el 30% de las personas que padecen sarampión pertenecen a la etnia gitana y, de ese porcentaje, el 97% no estaban vacunados. Pero los controles a los que alude la Comisión Europea para tratar de erradicar la enfermedad mediante la vacunación, existen: ‘todas las vacunaciones están perfectamente acreditadas y monitorizadas, hay un sistema de vigilancia epidemiológico que hace que sepamos exactamente cuántos casos hay. Entre otras cosas, porque son de declaración obligatoria’.

Reyes agrega que ‘el objetivo tiene que ser acabar con la enfermedad, pero eso solo se logra con una cobertura por encima del 95% ¿Es posible? Sí, es posible, lo ha sido en el caso de otras enfermedades, como la viruela’. Mientras ese momento llega, en su opinión, ‘lo mejor que podemos seguir haciendo es sensibilizar a la población respecto de que se trata de una vacunación segura, efectiva, que previene de las complicaciones más comunes de la enfermedad’.

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