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Muere Baldomero Perdigón Puebla, cronista gráfico del último medio siglo de Alcalá de Henares

Muere Baldomero Perdigón Puebla, cronista gráfico del último medio siglo de Alcalá de Henares

Por Óscar Sáez / @oscarsaez

Hoy Alcalá de Henares está en blanco y negro, un día triste para una ciudad captada de una y mil maneras por el objetivo de Baldomero Perdigón Puebla, que ha fallecido a este miércoles 27 de febrero.

Siempre con su cámara de fotos al hombro, Baldo, como todos le conocían, era una persona muy querida en la ciudad. Con más de medio siglo dedicado a su pasión, creó en la ciudad complutense quizás sin quererlo, sólo con su ejemplo, una gran cantera de fotógrafos –entre ellos, su hijo Baldomero– que idolatraban a este cronista gráfico de una Alcalá que pasó con los años del blanco y negro al color, pero siempre enfocada por la mirada de Baldo.

En un tiempo de extremos, en la que todo es blanco o negro, se echará de menos la escala de grises de la mirada de Baldomero Perdigón Puebla

Sus fotos no sólo han servido para ilustrar algunos de los libros que explican la historia de Alcalá de Henares, como el que publicó en el año 2000, Alcalá en blanco y negro (1960-1970), un volumen de cerca de 200 páginas, diseñadas con serena elegancia por su hijo Baldomero Javier Perdigón Melón y por M. Vicente Sánchez Moltó, según recordó en uno de sus textos Vicente Alberto Serrano en estas páginas. “Las instantáneas de Baldo contienen mucho más que una evocadora, cuando no desoladora escala de grises de un importante retazo de nuestras vidas. Su cámara consiguió detener el tiempo y por eso este libro nos restriega todos aquellos instantes perdidos. El balón de los críos jugando en la Plaza de la Siete Esquinas, se quedó paralizado en el aire, allá por 1966”. Es posible que tonteáramos con alguna de esas chicas que se acercan por la calle Diego de Torres. Seguro que nos imponía la severa autoridad del ‘civilón’ que cruzaba la calle Santiago”, recordaba Serrano en ese texto.

Estos libros no sólo suponen la memoria visual de Alcalá, de lo que fuimos y no seremos, de lo que pudimos ser y todavía no somos, de lo que podríamos haber sido y ya no podremos ser, sino también un remanso de conocimiento ahora que todo va tan rápido.

Pero si como fotógrafo albergaba un gran talento, su calidad humana ha hecho que cuente con el cariño y el respeto de una ciudad acostumbrada al cainismo y las envidias. En los últimos años, fue reconocido por los Hijos y Amigos de Alcalá o por los fotógrafos que tenían a Baldo como el mejor modelo a seguir. En un tiempo de extremos, en la que todo es blanco o negro, se echará de menos la escala de grises de la mirada de Baldomero Perdigón Puebla. Descanse en paz.

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