La Universidad de Alcalá colabora en un proyecto para la detección de COVID-19 mediante la técnica de espectroscopía del infrarrojo cercano
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La Universidad de Alcalá colabora en un proyecto para la detección de COVID-19 mediante la técnica de espectroscopía del infrarrojo cercano

La Universidad de Alcalá colabora en un proyecto para la detección de COVID-19 mediante la técnica de espectroscopía del infrarrojo cercano

El uso de esta tecnología permitiría contar con un método rápido y eficaz para diagnosticar casos de COVID-19.

A nadie de se le escapa que los científicos trabajan contrarreloj. El control de la expansión del coronavirus y la identificación de personas infectadas se han convertido en las máximas prioridades en la actual situación de crisis sanitaria. Actualmente, los medios que se utilizan para ello dependen de un mercado internacional de reactivos que está colapsado. En algunos casos, pueden resultar precisos, como como ocurre con los análisis de PCR, pero son, a su vez, costosos y lentos; por otro lado, contamos con los test rápidos, pero son igualmente caros y, además, menos fiables.

En este contexto, la Universidad Rey Juan Carlos y la empresa Boscalia Technologies han fundado el grupo COVINIRS para, de manera altruista y basándose en la técnica de espectroscopía del infrarrojo cercano (NIRS), tratar de ofrecer una alternativa más eficaz y a menor coste a las técnicas de diagnóstico que se están utilizando en la actualidad. En él colabora, como asesor externo, el investigador de la Universidad de Alcalá, Luis de Luque, que cuenta con años de experiencia en aplicaciones de la tecnología NIRS para el reconocimiento de especies botánicas, en el manejo y diseño de equipos y en el desarrollo de modelos predictivos.

El objetivo de COVINIRS es diseñar y validar un método eficaz y seguro para el diagnóstico rápido de COVID-19. Para ello, ha iniciado un estudio en muestras infectadas y no infectadas con resultados muy satisfactorios, por lo que, con los medios adecuados, podría comenzar a aplicarse en cuestión de meses a gran escala.

Precisa, rápida y económica, la técnica de espectroscopía del infrarrojo cercano no destruye ni modifica las propiedades de la muestra y permite realizar un gran número de análisis en un periodo de tiempo muy corto, menos de 1 minuto desde la introducción de la muestra hasta la obtención del resultado, con un coste limitado al del propio equipo y al de la persona que lo maneja. Además, se trata de una técnica segura, tanto para el operario como para el medio ambiente, ya que no requiere ningún procesado previo ni el uso de reactivos químicos, lo que genera mínimos residuos.

Para Luis de Luque, ‘participar en un proyecto así es una oportunidad enorme de contribuir en la lucha contra el agravamiento de la pandemia y de facilitar la llegada de las condiciones que nos permitan recuperar nuestra vida normal. Esto reafirma que la ciencia es la respuesta a muchos de los nuevos retos sociales que afectan a las condiciones de vida de millones de personas. Proyectos como el nuestro pueden prepararnos mejor para un futuro lleno de incertidumbres por la posible repetición de pandemias como la actual. Todo esfuerzo personal es poco y no solo nosotros, si no muchos otros investigadores y laboratorios, han reorientado su trabajo para contribuir en la lucha contra la COVID-19’.

La iniciativa COVINIRS cuenta ya con la colaboración de los hospitales Clínic de Valencia (a través del INCLIVA), Fundación Alcorcón, Gregorio Marañón y Rey Juan Carlos, las universidades de Alcalá y Complutense de Madrid, la Generalitat Valenciana y distribuidores de equipos como JASCO Analítica Spain y BONSAI Advanced Technologies.

Foto: Comunidad de Madrid

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