La librería Diógenes cumple 30 años: "Será difícil acabar con el libro de papel"
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La librería Diógenes cumple 30 años: “Será difícil acabar con el libro de papel”

La librería Diógenes cumple 30 años: “Será difícil acabar con el libro de papel”

La Librería Diógenes de Alcalá de Henares cumple 30 años. Todo un hito y una referencia entre las librerías de la ciudad complutense. Desde La Luna de Alcalá hemos hablado con Juan Miguel Salvador para hablar sobre este aniversario tan especial. Esto es lo que nos ha contado:

– ¿Cómo recuerda el día en que nació Diógenes?

El primer día de la librería estábamos aún abriendo las cajas y colocando los libros en las estanterías y no vendimos ningún libro. Tampoco era extraño porque no teníamos aún letrero exterior y no habíamos hecho publicidad. En resumen, mucho entusiasmo pero ninguna profesionalidad. Todo lo aprendimos sobre la marcha.

– ¿Por qué se eligió el nombre?

Diógenes fue un filósofo griego con un enfoque vital que me inspiraba: buscaba sinceramente el conocimiento, era muy crítico con el poder y sabía que para ser libre no hay que dejarse atrapar por las posesiones materiales. No me parecieron malos principios para una librería. Por cierto, Diógenes no tenía ningún síndrome. Y fue el primero que se definió como cosmopolita.

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La Librería Diógenes, antiguamente en la calle San Isidro

– ¿Cómo ha cambiado los lectores de Alcalá en estos 30 años?

En aquellos años nuestro público principal eran los universitarios, que ahora parece que leen menos, o al menos compran menos libros. Por el contrario, los lectores juveniles e infantiles han ido a más.

– ¿Cómo han cambiado las librerías durante estas tres décadas?

En nuestro comienzos no utilizábamos ordenador, empezamos a informatizarnos en el año 90 o 91. Por tanto la gestión era totalmente diferente. Pero por lo demás, siempre hemos intentado ser un lugar de acogida en el que el que entrara se sintiera libre de mirar, hojear, preguntar o no, comprar o no. A su aire. Ahora casi cualquier librería dispone de toda la información bibliográfica posible, el personal está bien formado, los locales son espacios agradables, amplios y bien iluminados. Buscamos dar un buen servicio y convertir la visita a la librería en una experiencia gratificante.

– ¿Es un milagro que las librerías sigan abiertas hoy día?

Milagro no. Porque sigue quedando gente que valora y saborea la experiencia de entrar en una librería, con lo que ello supone de promesa, de serena expectación, de casi infinitos universos que se nos ofrecen en las estanterías. Pero falta aprecio y apoyo por parte de los poderes públicos. Las librerías somos una de las redes culturales más extensas de este país, que ponemos en contacto al público con la mejor literatura y realizamos una enorme cantidad de actividades culturales. En otros países se valora y protege mucho más a las librerías.

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– ¿La amenaza del ebook de acabar con el libro de papel ha acabado?

Los gurús tecnológicos lo dieron por acabado hace ya muchos años, pero ahí está el libro de papel, y lo que queda. Cada formato tiene sus ventajas, sin duda. Pero el libro de papel es un invento muy perfeccionado, muy depurado. Será difícil acabar con él.

– ¿Cuál es el libro que más han vendido en estos 30 años?

Según nuestro sistema informático es El niño del pijama a rayas, que durante algunos años se convirtió en lectura casi obligada para jóvenes y no tanto. No me pregunte por qué.

– ¿Es Alcalá una ciudad especialmente lectora?

Siempre ha habido grandes lectores en Alcalá, muchos de ellos fieles clientes de nuestra librería. Hay un amplio sector social con gusto por la cultura. Pero probablemente quienes más leen hoy son aquellos que utilizan el transporte público, el tren por ejemplo. Los estudios dicen que la Comunidad de Madrid tiene los más altos índices de lectura, y yo creo que es por esta razón.

– Alguna anécdota que no puedan olvidar de estos 30 años.

Al poco de abrir la librería se acercó por allí un librero-papelero de esta ciudad, de cuyo nombre no quiero acordarme, y aunque quisiera mi mala memoria me lo impediría. Al ver la escasa o nula clientela y que no vendíamos papelería ni libro de texto, profetizó: “Os quedan dos telediarios”.

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