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La infanta Catalina, Catalina de Aragón, la alcalaína Reina de los ingleses

La infanta Catalina, Catalina de Aragón, la alcalaína Reina de los ingleses

Alcalá Paraíso Literario

Venida a Alcalá la Reina, parió a la infanta doña Catalina, jueves quince días de diciembre, año de mil y cuatrocientos y ochenta y cinco años; le hicieron justas y fiestas grandes. Y el Cardenal de España (cuya era aquella villa de Alcalá) hizo un gran convite al Rey y a la Reyna, y a todos los caballeros, dueñas y doncellas de su corte, por honra del nacimiento de aquella infanta. (Pulgar 1565)

El texto que da inició a este artículo corresponde a la Chrónica de los muy altos y esclarecidos reyes Cathólicos Don Fernando y Doña Ysabel, del cronista real de Isabel I de Castilla D. Hernando del Pulgar, concretamente al capítulo LIII. De como el Rey y la Reina partieron de Andalucía y vivieron al reino de Toledo. La obra, escrita originalmente en lengua vernácula y traducida al latín por Antonio de Nebrija, al que se le atribuyó erróneamente al imprimirse por primera vez en el año 1565, nos da cuenta, entre otros muchos acontecimientos históricos, del nacimiento de la infanta Catalina en Alcalá de Henares.

Aunque los Reyes Católicos estaban inmersos en la conquista de Granada, ese invierno en lugar de pasarlo en el Alcázar de Córdoba, aceptaron la invitación del Cardenal D, Pedro González de Mendoza, arzobispo de Toledo, para alojarse en el recién reformado Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares. Hasta nuestra ciudad llegó la familia real al completo,  el Rey, la Reina en muy avanzado estado de gestación, el príncipe Juan y las infantas Isabel, Juana y María, siendo el período más largo que los Reyes estuvieron en Alcalá, casi cuatro meses.

La noche del 15 al 16 de diciembre de 1585, en el frío Palacio Arzobispal, la reina alumbró a la que sería su último descendiente, la infanta Catalina, Catalina de Aragón, quien llegaría a ser reina de los ingleses. Fue bautizada en la entonces colegiata de San Justo y Pastor por el Cardenal Mendoza y, como leemos en la crónica de Hernando de Pulgar, se hicieron justas y grandes fiestas por toda la ciudad. El año 1675, Pedro de Salazar en su Cronica de el Gran Cardenal de España, Don Pedro Gonçalez de Mendoça, también nos lo cuenta:

Acabada esta jornada a tanto contento y satisfacción, y como se deseaba, los Reyes, se fueron a invernar a Alcalá de Henares. En esta villa jueves quince días del mes de diciembre, del año de ochenta y cinco, nació la infanta doña Catalina, Reina de Inglaterra y de Irlanda, mujer del Rey Enrique octavo. El Cardenal en esta ocasión y nacimiento, hizo de las suyas, celebrándole con grandes regocijos, y fiestas muy costosas, y con otras demostraciones, y cumplimientos. (Salazar 1675, 207)

Se han escrito muchas biografías de nuestra infanta y varias han sido las novelas que han tenido a Catalina de Aragón como protagonista, y, en la mayoría de ellas, se hace referencia a su nacimiento en Alcalá. A riesgo de no ser riguroso, voy a comentarles algunas de ellas, las que he conseguido localizar, pero convencido de que hay muchas más.

Pero antes de entrar en las biografías he encontrado una curiosa conferencia, leída en la Unión de Damas Españolas en el año 1914 por Félix de Llanos y Torriglia[1], con el título “Catalina de Aragón, reina de Inglaterra”, en ella se hace referencia a nuestra ciudad:

Imperioso mandato de la naturaleza obligó a la Reina a hacer, en el final del año 1485, un alto de unos meses en Alcalá de Henares (…), cuando próximo el término natural de su estado de buena esperanza, hizo parada la Reina en Alcalá; y allí, al mediar Diciembre, vino al mundo la que había de ser el último de sus hijos, la infanta Catalina. Fue aquel invierno desatadamente lluvioso. Si algún divino hubiera podido presagiar la triste suerte de la recién nacida, habría traducido las copiosas lágrimas del cielo por fatídico augurio. (Llanos 1914, 8-9).

En el capítulo de biografías voy a citarles solo algunas de ellas, seleccionadas por hacer, además de referencia al nacimiento de la Infanta, algún comentario sobre nuestra ciudad que me ha parecido reseñable. Atendiendo a un orden cronológico, la primera de ellas es la escrita por el estadounidense Garrett Mattingly en el año 1942 y traducida por Ramón de la Serna:

(…) En Alcalá de Henares, mohína ciudad en el invierno, al nordeste de Madrid y no lejos de la linde aragonesa, el arzobispo de Toledo poesía un castillo lo suficientemente grande para acomodar a la Corte. Aquí, el dieciséis de diciembre, le nació a Isabel una niña que sería el último de sus hijos. Por la abuela de la reina, la princesa inglesa Catherine of Lancaster, se le puso el nombre de Catalina. (Mattingly 1942, 19)

Un año después, en 1943, encontramos la biografía novelada del español Felipe Ximénez de Sandoval:

La serenísima y católica señora doña Isabel de Trastamara, reina propietaria de Castilla y León y consorte de Aragón, Cataluña y Sicilia. Solía interrumpir cada tres o cuatro años sus arduas tareas de gobierno y mando militar para traer un nuevo hijo a su hogar y a la Historia (…) Entrado en otoño, el gran cardenal Mendoza- Primado de España- invitó a los reyes a pasar el invierno en el palacio de Alcalá, junto al Henares, propiedad de la Silla toledana. Isabel hubiera preferido sentar los cuarteles invernales cerca de sus soldados, en Córdoba o Baena, y dar a luz a su quinto vástago bajo el dosel turquí del cielo de aquel reino cordobés ganado a los califas.

Alcalá de Henares era todavía una aldea oscura en el centro de España. Faltaban unos años para que la voluntad del cardenal Ximénez de Cisneros encendiera en ella el doctísimo faro universitario del saber hispánico, rival del reflejado por las piedras doradas de Salamanca en las aguas del Tormes. En aquella aldeíta nace, en un día hosco y feroz, de saetas de hielo -1ºde diciembre de 1485, uno de los más crudos inviernos de la meseta- la serenísima infanta doña Catalina de Aragón.

-¡Otra infanta!- diría alguien, con cierto soniquete desencantado, al rey de Aragón, Fernando el Diplomático.

….

Enrique VIII piensa, auto-gestionado, que aquella niña nacida en Alcalá de Henares, recibiendo en la pila bautismal el nombre de su bisabuela, Catalina de Lancaster  -‹‹muy noble Reina, e muy virtuosa, e justiciera››, como la llama la ‹‹Crónica del Despensero››-parece predestinada a devolver a la Casa Real inglesa de ‹‹nuevo cuño›› el marchamo de legitimidad que el enlace Lancáster diera a la Casa de Trastamara, manchada por el fratricidio de Montiel. (Ximénez de Sandoval 1943, 7-10)

Cabe señalar la descripción que hacen de nuestra ciudad: “mohína ciudad en el invierno, al nordeste de Madrid” uno y “aldea oscura en el centro de España” el otro. Más amable es la referencia que hace Manuel Ortiz, en Catalina de Aragón, lo imposible, escrita en el año 1996:

Cuando las lluvias otoñales empezaron a entristecer el paisaje andaluz, Fernando e Isabel iniciaron el regreso a la llanura castellana. La Corte española de aquel entonces tenía un signo andariego. Era prudente hacer acto de presencia, de vez en cuando, en alguna de las capitales del reino. Esto equivalía a una muda manifestación de fuerza capaz de contener por si sola a aquellos nobles levantiscos que, añorando la época de los señores feudales, alimentasen sueños de ambición. Esta vez le tocó el turno a Alcalá de Henares.

La familia real se dispuso a invernar en el palacio que allí poseía el arzobispo de Toledo. Cuando la primavera empezase a embellecer las márgenes del Henares –ahora revuelto y rojizo con las lluvias del invierno-, la Corte se trasladaría de nuevo al cálido sur (…) La reina de Castilla esperaba el nacimiento de su quinto hijo.

El 16 de diciembre de 1485 nació en Alcalá de Henares el último vástago de Isabel y Fernando: Catalina… (Ortiz 1966, 9)

Para cerrar el siglo XX, el año 1992, aunque en España apareció en 2005, la inglesa Antonia Fraser  nos ofrece un ensayo sobre la vida de  Las seis esposas de Enrique VIII que también cita a Alcalá:

En pleno verano asistió a la toma de Ronda, por entonces en poder de los moros. Hasta otoño Isabel no viajó hacia el norte con intención de descansar en Córdoba. Pero la ciudad estaba inundada, porque aquél fue un otoño excepcionalmente lluvioso, y fue por último en Alcalá de Henares, en un castillo perteneciente al arzobispo de Toledo, que Isabel dio a luz a la que sería su última hija. (Fraser 2005, 28)

Ya en el siglo XXI, encontramos otras dos referencias. La primera de ellas en el año 2004, la de Luis Ulargi que dedica el primer Capítulo a la “Infancia y juventud” de Catalina:

Alcalá de Henares, diciembre de 1485

(…) El verano dio paso a un lluvioso otoño y a un gélido invierno. La corte había dejado las tierras de Andalucía y, como hacían año tras año, los Reyes Católicos y sus hijos pasaban los crudos inviernos en distintas ciudades de Aragón o de Castilla. En 1485 decidieron pasar el invierno en la pequeña ciudad de Alcalá de Henares. Esa villa que en breve se haría famosa por el sueño universitario del cardenal Cisneros

Durante las primeras semanas de diciembre de 1485, la familia real al completo junto con una nutrida corte se divertían en el palacio episcopal de la ciudad del Henares. Un palacio que pertenecía a don Pedro González de Mendoza. Arzobispo de la noble y culta ciudad de Toledo. Hoy, uno puede ver la torre del Arzobispo Tenorio, perteneciente al palacio episcopal de la villa, único resto que queda del palacio que sirvió como corte de invierno a Isabel y Fernando.

Allí, tras un parto fácil y sencillo, nació la que sería la quinta hija de los Reyes Católicos. Un 15 de diciembre de 1485, jueves como día de la semana…

Los cronistas de la época hablaban de los días felices que precedieron y siguieron al nacimiento de Catalina. Ese jueves, día del parto, el rey ordenó hacer justas y fiestas en las calles de Alcalá como muestra de felicidad por el nuevo nacimiento. Además, el cardenal de España dio un gran convite, en honor de los Reyes Católicos y de su última hija recién nacida. A ese festín asistieron caballeros, doncellas y grandes de la corte. (Ulargui 2004, 15-17)

 La segunda de ellas, y como cierre de este capítulo de biografías, es la del inglés  Giles Tremmlett, Catalina de Aragón reina de Inglaterra,  que también dedica el capítulo 3 a su “Nacimiento, en Alcalá de Henares”:

15 de diciembre de 1485

La ciudad de Alcalá de Henares, sita en una polvorienta llanura desprotegida al este de Madrid, es un lugar de extremos. En verano se ve azotada por el implacable sol de Castilla. En invierno es gélida. Un pálido sol brilla débilmente en un cielo de un tono pastel claro y pierde su batalla contra el duro y obstinado frío. La brisa más ligera penetra en todos los cuerpos, salvo los mejor pertrechados.

El invierno de 1485, el año en que nació Catalina de Aragón, no solo fue frío, sino inusualmente lluvioso. Puede que eso lo hiciera ligeramente más cálido de lo habitual, pero la humedad debió de ayudar a que el frío calara los huesos. Alcalá, con sus gruesos ladrillos rojos, sus pálidas paredes de piedra y sus firmes torres defensivas, era un lugar seguro para Isabel. Estaba cerca del centro del reino que todavía requería la atención constante de una monarca que poco a poco había fortalecido su poder sobre su nobleza antaño rebelde. También era un buen lugar para dar a luz.

La temporada de guerra tocó a su fin en septiembre con unas celebraciones que tuvieron lugar en Jaén. Ahora la lucha podía esperar hasta que el tiempo mejorara de nuevo en primavera. La corte siguió su lento y pesado camino hacia el norte, dejando atrás los últimos olivares de Andalucía para llegar a las llanuras de La Mancha en octubre. La familia real se instaló en el gran palacio fortificado de Alcalá de Henares, que había sido reformado recientemente por el cardenal Mendoza. Allí, diez días antes de la Navidad de 1485, nació Catalina de Aragón. Era la última de cinco hermanos.

….

(…) Su nacimiento fue un acontecimiento feliz, aunque poco destacado. Las celebraciones coincidieron con las festividades navideñas. El cardenal de España ofreció una fiesta para los nobles y las damas de la corte. Hubo justas y más fiestas en las frías y enfangadas calles de Alcalá. Se librarían más batallas al año siguiente, pero los monarcas se tomaban en serio sus Navidades y su tiempo libre. Catalina de Aragón pasó su primera Navidad al calor de una corte y una monarquía en pleno descanso. (Tremleet 2012, 35-41)

A caballo ente biografía y novela, José Miguel Carrillo de Albornoz en  La Reina triste nos hace un relato biografiado, cuyo primer capítulo se desarrolla en nuestra ciudad:

Alcalá de Henares. Navidad de 1485

Hacía ya más de un mes que la corte de los Reyes Católicos estaba en la villa de Alcalá de Henares, cerca de Madrid, que pertenecía al arzobispado de Toledo, en cuya silla se sentaba el gran cardenal de España, don Pedro González de Mendoza. Isabel y Fernando había decido aceptar la invitación del prelado. Subieron desde Córdoba acompañados de lo más florido de la nobleza castellana y andaluza, haciendo el tradicional alto invernal en la guerra de Granada.

“-¡Qué frío hace alteza! –dijo, sin poder contenerse, doña Beatriz de Bobadilla, marquesa de Moya, la fiel dama y amiga de la reina Isabel la Católica-. Los corredores de este palacio arzobispal de Alcalá parecen hechos para matar a cristianos viejos, más que para acogerlos. (Carrillo de Albornoz 2002, 9)

En el apartado de novela, nos encontramos con Catalina de Aragón reina de Inglaterra escrita por Almudena de Arteaga, en ella, Catalina, en el lecho de muerte,  recuerda su nacimiento en el palacio arzobispal de Alcalá de Henares.

Todo me daba vueltas. Antes de desfallecer solo pude ver la purpúrea sotana de don Pedro de Mendoza, nuestro ángel de la guarda. Desde que hube nacido en el palacio arzobispal de Alcalá de Henares en diciembre de 1485, supo responsabilizarse de mi persona. Como siempre acudió ayudarme en el momento más oportuno, tomándome entre sus brazos cuando la niebla se hacía oscuridad. (Arteaga 2009, 21)

Ángeles de Irisarri en su novela Isabel, la reina, basada en la vida de la reina Católica, recrea los momentos más importantes de la historia de España como son el descubrimiento de América o la reconquista de Granada, sin olvidarse del nacimiento de Catalina en nuestra ciudad:

Dos líneas dedicó Pulgar a la nueva petición de la señora y al nacimiento de doña Catalina, una preciosa niña hermosa y gordezuela, que vino al mundo en Alcalá. Don Marineo, el nuncio, si la mencionó. Mosén Diego de Valera tampoco, pero don Alonso de Palencia escribió ´En diciembre la reina doña Isabel dio a luz en Alcalá a doña Catalina. Mayor alegría hubiera causado a los reyes el nacimiento de un varón, porque la sucesión de su único hijo inspiraba no pocos temores, y la fecundidad de sus hijas prometía dificultades para los próximos enlaces. (Irisarri 2001, 411)

Decía al principio de este artículo que, además del nacimiento de la infanta, otros acontecimientos importantes habían ocurrido durante esta larga estancia de los Reyes Católicos en la ciudad Complutense. El 20 de enero de 1486, en el salón de Isabel la Católica del Palacio Arzobispal, tuvo lugar la primera entrevista entre Cristóbal Colón y los Reyes. De ello se acuerda Carrillo de albornoz en la ya citada La reina triste:

Por cierto señora, sé que mi marido el duque os ha hecho llegar una carta con las pretensiones de ese marino que está en Sanlúcar de Barrameda y que él protege, que se llama Cristóbal Colón.

Tiene algo de iluminado y parece que, además, posee cartas de navegación secretas y, desde luego, está dispuesto a arriesgar su vida por defender su convicción. Ahora solo espera que vos, la reina de Castilla, le escuchéis y financiéis su expedición, tras ser rechazado por el rey de Portugal. Si no lo hacéis, dice que se irá a ofrecerle sus servicios al rey de Francia o incluso al de Inglaterra, que es aficionado a la mar y desea hacer una buena marina para su país. (Carrillo de Albornoz 2002, 10-11)

Este mismo hecho es tratado por Luis García Jambrina en su novela La corte de los engaños en la que sus tres protagonistas Beatriz Galindo, dama de la reina; Catalina de Dalt, noble ambiciosa y sin escrúpulos; y Sara Dertosa, una joven judía, entrelazan sus historias hasta converger en un acontecimiento histórico que pudo cambiar el rumbo de España y de Europa: el atentado sufrido en Barcelona por el rey Fernando II de Aragón:

Los reyes lo habían recibido por primera vez en Alcalá de Henares. Más tarde lo invitaron al monasterio de Guadalupe y allí decidieron que el proyecto fuera examinado por una comisión de expertos, presidida precisamente por Hernando de Tavera.” (García Jambrina 2016, 184-185)

Y hasta aquí un nuevo capítulo de la de la historia de nuestra ciudad, de la mano de una de nuestras más ilustres paisanas, un poco largo quizás, por lo que os pido disculpas, pero eran muchas las obras a las que quería hacer referencia, eso sí, con el compromiso de que el próximo será mucho más breve.

Bartolomé González Jiménez

BIBLIOGRAFÍA:

Arteaga, Almudena de. 2009. Catalina de Aragón. Madrid: La esfera de los libros

Carrillo de albornoz, José Miguel. 2002. La reina Triste. Barcelona: Círculo de lectores

Fraser, Antonia. 2005. Las seis esposas de Enrique VIII. Barcelona: Vergara

García Jambrina, Luis. 2016. La corte de los engaños. Barcelona: Espasa

Irisarri, Ángeles de. 2001. Isabel, la Reina. Barcelona: Grijalbo

Mattingly, Garrett. 1942. Catalina de Aragón. Buenos Aires: Editorial Sudamericana

Ortiz, Manuel. 1966. Catalina de Aragón lo imposible. Madrid: Marsiega

Pulgar, Hernando del. 1565. Chrónica de los muy altos y esclarecidos reyes Cathólicos Don Fernando y Doña Ysabel. Valladolid: Casa de Sebastián Martínez

Salazar, Pedro de. MDCXXV. Cronica de el Gran Cardenal de España, Don Pedro Gonçalez de Mendoça. Toledo: imprenta de doña María Ortiz de Saravia

Tremmlett, Giles. 2012. Catalina de Aragón reina de Inglaterra. Barcelona: Crítica

Ulargui, Luis. 2004. Catalina de Aragón. Barcelona: Plaza&Janés.

Ximénez de Sandoval, Felipe. 1943. Catalina de Aragón. Madrid: Atlas

[1]  Juristapolíticoescritor e historiador español, académico de la Real Academia Española, ​ de la de Historia y correspondiente de la de Jurisprudencia y Legislación.

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