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El tío de Alcalá, sainete de Carlos Arniches

El tío de Alcalá, sainete de Carlos Arniches

ALCALÁ, PARAÍSO LITERARIO

Estoy seguro que alguna vez habréis oído el refrán “El que tiene un tío en Alcalá, ni tiene tío ni tiene ná”, y probablemente os habréis preguntado qué significa y cuál es su origen. Os doy algunos datos.

El Centro Virtual Cervantes en el espacio Refranero Multilingüe nos dice que “alude a quien se jacta de tener algún pariente acomodado que no se acuerda de él por vivir lejos o por cualquier otro motivo” y que tiene el mismo sentido que la frase Buen jubón me tengo en Francia: «burlarse de quien se jacta de tener algo que en realidad no le puede servir» (Diccionario Real Academia de la Lengua), esto es que tener bienes en lugares lejanos sin poderlos disfrutar, es lo mismo que no tener nada, o dicho finamente, que la lejanía hace infecunda cualquier posesión.

Esta expresión tiene otras versiones como “El que tiene un tío en Graná, ni tiene tío ni tiene ná”, o la misma significando que la ciudad citada es la sevillana Alcalá de Guadaira, pero en el caso concreto de Alcalá de Henares, según Pancracio Celdrán Gomariz, profesor experto en historia y literatura medieval y autor, entre otras muchas obras, del Diccionario de frases y dichos populares, viene de las recomendaciones, que los padres de los estudiantes universitarios, les hacían al acudir  a nuestra ciudad, durante los siglos XVI y XVII: “Su merced vaya a visitar al canónigo Fulano, o al beneficiado Mengano o al profesor Zutano”. Dichas recomendaciones era costumbre culminarlas con la coletilla: “Y no olvide visitar a su tío”. Pero, la mención al tío, la mayoría de las veces inexistente, daba a entender que cualquier favor de todas las personas nombradas le vendrían bien en su iniciación.

Hay también quien se plantea si este dicho tiene su origen en el sainete de Carlos Arniches titulado El tío de Alcalá, que fue estrenado en abril de 1901, teniendo como protagonistas a Loreto Prado y Enrique Chicote. Entre ellos puedo citar a Luis Madrona, seudónimo de Fernando Sancho Huerta, que le dedicó un artículo, “Un personaje célebre”, aparecido en el periódico alcalaíno Nuevo Alcalá, recogido posteriormente, junto a otros muchos, en el libro Bagatelas. En él, Madrona nos habla del estreno de la obra en Alcalá:

Hace muchos años –cincuenta y tantos- vino a Alcalá una compañía de teatro, al frente de la cual figuraba una actriz que por entonces empezaba a conquistar la popularidad. Era más bien bajita, chatunga, voz un poco áspera, ojos vivaces, risa alegre y rebosando gracia y simpatía por todo su cuerpo. Era la que después fue conocida siempre por la genial Loreto. (Madrona 1982, 173)

Muchos años después, como nos cuenta nuestro paisano articulista, los dos actores volvieron a la ciudad, cuando “en las postrimerías de su vida artística, decidieron recorrer España, para cosechar los últimos laureles y los indispensables beneficios”, Alcalá fue una de las primeras poblaciones visitadas, donde actuaron dos días seguidos. Para una de las obras representadas necesitaron gente como figurantes y éste, que andaba entre bastidores, fue uno de ellos. Al finalizar la obra, la actriz les felicitó por su actuación y Madrona  para agradecérselo le dijo:

-Es grato para mí, modesto aficionado local, poder decir con orgullo que he tenido el honor de actuar con la gran Loreto.

Luego, en su cuarto, mientras ella se reponía de la fatiga, añadí:

-¿Se acuerda usted de aquel día lejano en el que estrenó aquí el tío de Alcalá?

Loreto levantó la cabeza, cerró momentáneamente los ojos, como para repasar mentalmente la larga historia de sus triunfos y, como emocionada tristeza, me contestó:

-¿Cómo no me he de acordar, si aquí en Alcalá y en ese día precisamente nos conocimos Enrique y yo?

Es decir, que en Alcalá se inició la unión de la gran pareja Loreto-Chicote… (Madrona 1982, 175)

arniches

Pues bien, después de esta breve pincelada costumbrista de don Fernando Sancho Huerta entramos en el argumento de este “juguete cómico lírico, escrito expresamente para la señorita Loreto Prado”, en palabras de su autor. La protagonista, Manolita, que vivía sola en casa con su “mamá”, se sentía acosada por los galanes que la cortejaban y que, permítaseme utilizar este otro modismo,  “se paseaban por su casa como Perico por la suya”, con el propósito de conquistarla. La joven como prevención colocó un sombrero de hombre y un gran garrote en un perchero a la entrada de la casa y les decía a los postulantes que eran de un tío suyo de Alcalá que había venido a pasar unos días con ellas. De tal suerte, que cada vez que un pretendiente, entre ellos Simón, el casero, intentaba propasarse, Manolita le amenazaba con avisar a su tío que estaba “echaó descansando”. Sus intentos fueron vanos y Eduardo, otro de los aspirantes, descubrió el engaño y consiguió su objetivo porque “El que tiene un tío en Alcalá, ni tiene tío ni tiene ná”.

Os invito a disfrutar con la fina ironía y el humor de Carlos Arniches en estos diálogos entre Manolita y la señá Tarsila:

MAN.- Esos peligros, a mí no me han dejao vivir; a esta casa no ha venío hombre, joven o viejo, que no se me atreviera, y eso que a todos les pongo cara de vinagre.

TAR.- Pero como los hay más frescos que una lechuga, claro, les pones vinagre…

MAN.-  Y la toman a usté por una ensalá…

TAR.- Lo que a mí me pasa.

MAN.-Pues bien, me dije yo: aquí me hace falta la sombra de un hombre pa vivir segura y tranquila. ¿Qué haría yo? pensé. Y en esto vino mi tío Casiano, el que vive en Alcalá, a pasar conmigo las fiestas de San Isidro; se compró el día que se fue un sombrero nuevo, y me dejó aquí ese, ese, que me libró él solo de que se me propasase un granuja que vino a verme, y que se contuvo por miedo a que el amo del sombrero estuviera escondido en alguna habitación… Aquello me dio la idea… Colgué el sombrero en esa percha, compré por dos pesetas ese garrote, hecho a la medida, pa completar el espantapájaros, y desde entonces, que a, todo hombre que pisa esta casa le hago creer que vivo con mi tío, y que mi tío está ahí, descansando, echao en la alcoba; y como por el grosor del garrote calculan las visitas que mi tío es un tío con toa la barba, pues desde que se me ocurrió esta estratagema, que estoy más segura que si me hubieran puesto una tapia con vidrios. (Arniches 1917, 31-32)

Y hasta aquí otro nuevo paseo literario por Alcalá de Henares donde “cuatro huevos son dos pares y treinta y seis rábanos tres pares” y donde “Canta el cuco y cantará”, pero de estos otros refranes hablaremos en otra ocasión.

Por Bartolomé González Jiménez

BIBLIOGRAFÍA:

Arniches, Carlos. 1917. El tío de Alcalá. Madrid: Aldebarán

Celdrán Gomáriz, Pancracio. 2004. Diccionario de frases y dichos populares. Madrid: Aldebarán

Madrona, Luis. 1982. Bagatelas. Alcalá de Henares: Círculo de Contribuyentes


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