Recalculando ruta / Por Azmara Calleja
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Recalculando ruta / Por Azmara Calleja

Recalculando ruta / Por Azmara Calleja

Por Azmara Calleja (*)

Estábamos indignadas. Estábamos al borde de la revolución. Estábamos hartas de sufrir las consecuencias de unas políticas que no pensaban en nosotras. Había que darle la vuelta a todo. Y había que canalizar bien el proceso para lograr el objetivo.

Existían instrumentos que se consideraron arcaicos. Vale. Nuevos tiempos requieren de nuevas estrategias, especialmente si no alcanzaron los fines para los que nacieron. Surgió la esperanza y rechazó todo lo existente: lo que había sido inútil, también lo que había sido constructivo. Pareció nacer la palabra mágica: confluencia. Y se convirtió en el objetivo, en lugar de ser el medio.

Confluir, según la RAE, procede del latín confluĕre. Y le asigna cuatro acepciones:

  1. intr.Dicho de dos o más ríos u otras corrientes de agua: juntarse (‖ unirse).
  2. intr.Dicho de dos o más caminos: juntarse (‖ unirse).
  3. intr.Dicho de mucha gente o de cosas que vienen de diversas partes: Concurrir en un sitio.
  4. intr.Dicho de ideas, circunstancias, propósitos, etc.: Coincidir en un mismo fin.

Todas ellas son aplicables, pero la clave está en la coincidencia en un mismo fin. Esto significa que lo importante no es la procedencia, es el destino. Que da igual si eres el río más caudaloso o el más largo. Todos terminan en el mar. Lo grande es tan importante como lo pequeño, si el resultado es multiplicar.

Entonces, ¿dónde hemos errado para que la indignación no haya volteado la tortilla? El exceso de ego; la necesidad de autocomplacencia; el rechazo sistemático de todo lo viejo por inútil; el inmovilismo; la pureza ideológica; la desconfianza (de la veteranía a la novedad y viceversa); las diferencias idiomáticas cuando la raíz común es el romance… Si estas son razones para que nada cambie, quizá confluir no era la clave, al menos antes de definir alto y claro los objetivos. Y si nos equivocamos, recalculemos ruta cual GPS para llegar a destino.

(*) Azmara Calleja es periodista

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