Los trastornos de la personalidad: Qué son y cómo tratarlos
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Los trastornos de la personalidad: Qué son y cómo tratarlos

Los trastornos de la personalidad: Qué son y cómo tratarlos

Los trastornos de la personalidad son una serie de afecciones a nivel mental debido a las cuales una persona muestra un patrón prolongado de pensamientos, comportamientos y emociones que difieren de las expectativas de su cultura. Estos comportamientos interfieren en la capacidad de la persona a la hora de desempeñarse en el trabajo, las relaciones con los demás y otros aspectos de la vida diaria.

Las personas tenemos una serie de rasgos de nuestra personalidad basados en las experiencias que hemos vivido. Estos rasgos influyen enormemente en nuestra manera de pensar, nuestro comportamiento y en la forma en que interactuamos socialmente, y están muy arraigados en nuestra cultura.

Cuando una persona tiene algún trastorno de la personalidad, los rasgos de carácter que adopta, si son muy rígidos, pueden afectar seriamente a su capacidad a la hora de afrontar situaciones cotidianas de la vida diaria.

Un trastorno de la personalidad es un patrón inflexible de experiencia interna y comportamiento que se aparta por completo de las expectativas de la cultura

Qué es un trastorno de la personalidad

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, conocido como DSM-IV, define el trastorno de la personalidad como un patrón inflexible y permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta por completo de las expectativas de la cultura de la persona que lo sufre. Los trastornos de personalidad suelen comenzar en la adolescencia o a principios de la edad adulta. Posteriormente permanecen estables a lo largo del tiempo, y causan perjuicios y malestar en el sujeto.

Cómo se clasifican los trastornos de la personalidad

De acuerdo con la clasificación realizada por el DSM-IV, existen tres grupos para los trastornos de la personalidad:

Cuando una persona tiene algún trastorno de la personalidad puede afectar seriamente a su capacidad a la hora de afrontar situaciones de la vida diaria

Grupo A

En el primer grupo se encuentran las personas a las que se considera excéntricas o extrañas. Estas personas suelen ser muy desconfiadas, aisladas, con dificultad para diferenciar la información procedente del exterior con la que ellos generan, y a quienes les cuesta procesar la realidad que les rodea.

  • Trastorno paranoide: Las personas que padecen este trastorno son injustificadamente y excesivamente desconfiadas, con hipersensibilidad y una alta restricción afectiva.
  • Trastorno esquizoide: Este trastorno dificulta a las personas establecer relaciones sociales. Así mismo, sienten indiferencia a los halagos o las críticas y no tienen sentimientos afectivos o tiernos.
  • Trastorno esquizotípico: Este trastorno provoca en las personas anormalidades en la contucta, el pensamiento, el lenguaje y la percepción, sin llegar a reunir los criterios para calificarlo de esquizofrenia.

Grupo B

En este grupo encontramos a aquellas personas que tienen tendencia al dramatismo, que son muy emotivas y cuyas conductas resultan erráticas. Estas personas suelen tener problemas para adaptarse a su entorno debido a su inestabilidad emocional, y tienen grandes dificultades para controlar sus propios impulsos.

  • Trastorno histriónico: Las personas histriónicas tienen una conducta teatral, que se expresa con intensidad y de manera reactiva. Sus relaciones personales suelen estar marcadas por la manipulación, el egocentrismo, la hipocresía y la superficialidad.
  • Trastorno narcisista: El narcisismo genera sentimientos de grandiosidad y de darse importancia. Las personas narcisistas tienen fantasías sobre el éxito y necesitan admiración y atención, tendiendo al exhibicionismo.
  • Trastorno antisocial: Este trastorno provoca en la persona una conducta antisocial crónica y de manera continua, mediante la cual viola los derechos de los otros. Suele aparecer antes de los 15 años de edad, persistiendo al ser adulto.
  • Trastorno límite: El trastorno límite provoca inestabilidad en la autoimagen, la conducta interpersonal, la identidad, y en el estado de ánimo.

Grupo C

Este grupo engloba a las personas que tienen tendencia a ser temerosas y ansiosas. Son personas tienen miedos, temores, ansiedad, inseguridad, y siempre que se sienten amenazados activan una serie de mecanismos de defensa que son los que determinan el trastorno de personalidad.

  • Trastorno por evitación: Las personas que sufren este trastorno son muy sensibles a la vergüenza, la humillación o el rechazo. A pesar de su baja autoestima y su necesidad de afecto, suelen ser muy retraídas socialmente.
  • Trastorno por dependencia: Las personas dependientes suelen mostrar pasividad, de manera que sean otros los que asuman sus responsabilidades y tomen sus decisiones. Sufren falta de autoconfianza, caen en la subordinación y no tienen capacidad para valerse solos.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo: Las personas con este trastorno tienen dificultades para expresar emociones tiernas o cálidas, y sufren de una excesiva devoción al trabajo y al propio rendimiento, obstinación, así como obsesión por el perfeccionismo.

Los trastornos de personalidad suelen comenzar en la adolescencia o a principios de la edad adulta. Posteriormente permanecen estables a y causan perjuicios y malestar

Los trastornos no especificados

Por último, existe lo que se llama trastorno de la personalidad no especificado, que es un trastorno en el que aparecen los criterios generales para un trastorno de la personalidad, además de incluir características de diferentes trastornos, pero o bien no llegan a cumplir los criterios específicos de ninguno de los trastornos mencionados o se cumplen los criterios para un trastorno que no se encuentra incluido en los grupos anteriores.

Cómo tratar los trastornos de la personalidad

En principio, las personas afectadas por trastornos de la personalidad no suelen buscar un tratamiento voluntariamente, sino que lo hacen una vez que su comportamiento ha causado problemas graves en su trabajo o en sus relaciones con los demás.

Las personas con trastornos de la personalidad suelen buscar un tratamiento sólo cuando comportamiento ha causado problemas graves

En ocasiones también buscan esta ayuda cuando se encuentran luchando contra otro problema psicológico o psiquiátrico, como pueden ser las adicciones o trastornos en el estado de ánimo.

El tratamiento de un trastorno de la personalidad es un proceso que lleva tiempo. Para ello, ciertas formas de psicoterapia han resultado ser muy útiles. Los medicamentos y tratamientos farmacológicos son un complemento que han demostrado su utilidad. Aunque lo más habitual es una mezcla de ambas.

Lo recomendable siempre, cuando se quiere luchar contra un trastorno de la personalidad es consultar con un especialista, que analizará el caso de forma personalizada y podrá sugerir el tratamiento más adecuado para el paciente.

Sección ofrecida por Psicólogo Alcalá de Henares

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