El premio Nobel que escribió sobre Alcalá y sobre Cervantes
la Luna de Alcalá: 24 horas de información multimedia

El premio Nobel que escribió sobre Alcalá y sobre Cervantes

El premio Nobel que escribió sobre Alcalá y sobre Cervantes

Foto http://www.nobelprize.org/

juanmanuelmunozPor Juan Manuel Muñoz (*)

Derek Walcott es uno de los más importantes poetas vivos en lengua inglesa. Nació en Castries, en la isla caribeña de Santa Lucía, un pequeño estado independiente situado en las Islas de Barlovento, el 23 de enero de 1930. En la actualidad es profesor en la Universidad de Essex y, además de otros muchos reconocimientos, obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1992.

Su obra se encuentra intensamente relacionada con la mitología clásica, pero adaptada al mundo colorido y vitalista de su tierra natal. Quizá su libro más conocido sea un extensísimo poema épico, Omeros, que traslada la epopeya del viaje de Ulises al mar Caribe.

Como muchos otros poetas de lengua inglesa, Walcott siempre se ha interesado por la cultura española y especialmente por la poesía. En su libro Abundancia (Visor, 2001; traducción de Jenaro Talens y Vicente Forés), hay una serie de cuatro poemas titulados Spain; el último de ellos trata sobre Cervantes y sobre Alcalá de Henares.

En su estilo oscuro y augural, describe una ciudad adoquinada, poblada de cigüeñas, con arcos y campanas que suenan incesantemente. Y esa visión le lleva a evocar con nostalgia su Caribe natal (“Imagino mi ausencia”) y a recordar lo que dejó atrás: Santa Cruz (una isla próxima a Santa Lucía) o Paramín (una población al norte de otra isla, Trinidad).

No es Walcott un poeta fácil, simple, de comprensión inmediata; pero es sin duda un gran poeta que un día pasó por Alcalá y dejó constancia de ello.

Storks, ravens, cranes, what do these disparate auguries mean?

The ski ripened then dulled, then across the chimneys

the storks, their legs dangling as if broken, found their nests

over the arches of Alcalá, the cobbled city of Cervantes,

arches and punishing bells, on your wrist a thought rests

like a settling crow. Your death is closer than an ant, as

you look to the day ahead, bountiful, abundant.

I look up the dry hill in the sun, each shadow a thought.

I imagine my absence; the fatigued leaves will

fall one by one into soundless brown grass in drought

and the raw ochre patches where lilac laces the hill

and the shadows returning exactly some May as they ought,

but with the seam of air I inhabited closed.

A gusting of orange petals crosses Santa Cruz

in a bridal breeze; here combers bouquet in white lace,

an I offer these lines with their thorns to whoever can use

them, the scales of my two islands swayed into place.

I bequeath my eyes to whoever admires Paramín,

my ears to the caves of Las Cuevas, when the silver knot is loosed

from nerve-strings and arteries and cloud-pages close in amen.

———————

Cigüeñas, cuervos, grullas; ¿qué significan estos augurios tan disparatados?

El cielo maduró, luego se marchitó, entonces en las chimeneas

las cigüeñas, con sus piernas colgando como rotas, pusieron sus nidos

sobre los arcos de Alcalá, la adoquinada ciudad de Cervantes,

arcos y campanas castigadoras, sobre tu muñeca descansa un pensamiento

como un cuervo asentado. Tu muerte está más próxima que una hormiga

cuando miras el día que te espera, generoso, abundante.

Miro colina arriba seca al sol, cada sombra una idea.

Imagino mi ausencia; las hojas fatigadas

caerán una a una sobre la silenciosa hierba marrón de la sequía

y los crudos parches ocres donde el morado acordona la colina

y las sombras que vuelven en mayo exactamente como deberían,

pero con la costura de aire que yo habité cerrada.

Una tromba de pétalos de azahar cruza Santa Cruz como una brisa nupcial;

aquí los cardadores construyen ramos con un lazo blanco,

y yo ofrezco estos versos con sus espinas a cualquiera que pueda usarlas,

las escalas de mis dos islas balanceadas en su lugar.

Lego mis ojos a quienquiera que admire a Paramín,

mis oídos a las bodegas de Las Cuevas, cuando se suelta el nudo plateado

de nervios y arterias, y páginas-nube se cierran en un amén.

 

(*)  Juan Manuel Muñoz es Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas, pero -sobre todo- ‘escritor’ y ‘bibliotecario’. Sus obras han sido galardonadas con importantes premios poéticos. El año pasado consiguió el Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández, pero también cuenta con el premio internacional Margarita Hierro, el Hiperión, el premio Tiflos, o el premio Ciudad de Alcalá de poesía.

Síguenos en Facebook y no te pierdas ninguna noticia:


LO MÁS VISTO