Cómo se calcula una pensión de alimentos y cómo modificarla
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Cómo se calcula una pensión de alimentos y cómo modificarla

La cantidad que cada progenitor ha de pagar en concepto de pensión de alimentos se determina por su capacidad económica, aunque la razón última por la que se establece una cantidad es abastecer las necesidades del menor.

La pensión de alimentos es el pago que se establece en un caso de divorcio o separación a favor de un menor o varios con el objetivo de cubrir aquellos gastos indispensables que son indispensables para su sustento, vestido, habitación, educación y asistencia médica y hospitalaria.

Dicha pensión ha de abonarla el progenitor no custodio, puesto que tiene que contribuir al mantenimiento de los hijos a pesar de que éstos no convivan con el mismo.

La pensión de alimentos debe ser lo suficientemente amplia para mantener al menor económicamente en sus gastos diarios, su educación (incluyendo gastos extraescolares) y su asistencia médica cuando la Seguridad Social no la cubra.

Cómo se calcula la pensión de alimentos

Una de las dudas que siempre surgen en un divorcio o separación es la cantidad que uno de los progenitores tendrá que pagar en concepto de pensión alimenticia para los hijos. Y es algo que no tiene una respuesta sencilla, dado que a diferencia de lo que ocurre en las legislaciones de otros países, como puede ser la del Reino Unido, aquí no tenemos cantidades ni porcentajes fijos.

Si bien es cierto que existen tablas orientativas, su aplicación no es obligatoria, y al estar sometidas a diferentes variables tampoco sirven como cómputo para negociar el importe de la pensión.

Por tanto, ¿cómo se puede saber si la cantidad que pide el otro cónyuge como pensión es poca, apropiada o excesiva? El cálculo es (relativamente) sencillo.

La pensión alimenticia permite satisfacer los gastos de los hijos dejando al mismo tiempo a cada cónyuge en una situación económica equilibrada

En primer lugar se debe sumar el salario neto de ambos progenitores. Al total obtenido se le aplica entonces una regla de tres que determina los porcentajes de los gastos de los hijos que cada progenitor ha de pagar.

Lo siguiente es calcular los gastos de los hijos, en los que se incluyen el colegio, los libros, actividades extraescolares, material, alimentación, ropa, campamentos de verano, ropa y vivienda (aquí entra también el alquiler o hipoteca que paga el cónyuge que tiene la custodia).

De esta manera se obtiene el importe total de esos gastos, al que se le aplican los porcentajes resultantes que se han obtenido en la regla de tres que se ha calculado anteriormente.

Con el importe total de los gastos de los hijos y el porcentaje que corresponde a cada progenitor, del salario neto del progenitor que no tiene la custodia se deben descontar:

  • La cantidad que debe abonar de la hipoteca de la vivienda familiar en la que viven los hijos y el progenitor que tiene la custodia.
  • El coste mensual de la nueva vivienda en la que reside.
  • La pensión alimenticia que debe pagar.
  • Con esto, obtenemos la cantidad líquida que le quedará.

En cuanto al progenitor que tiene la custodia, se computan sus ingresos netos más la pensión alimenticia que debe recibir, y se restan los gastos de los hijos que le corresponde pagar. De este cálculo se obtiene la cantidad líquida que le quedará a dicho progenitor.

Tras haber realizado los anteriores cálculos, si la situación económica entre los progenitores es muy dispar, entonces se “retoca” la pensión alimenticia establecida para “equilibrar” ambas partes.

En principio puede parecer un cálculo complejo, pero en realidad no lo es. Y la pensión alimenticia resultante puede permitir satisfacer los gastos de los hijos dejando al mismo tiempo a cada cónyuge en una situación económica equilibrada. Algo que, tras una ruptura familiar, no suele ser fácil.

Cómo modificar la pensión de alimentos

Como se ha comentado, los tipos de gastos a los que debe hacer frente cada progenitor, así como la cantidad, se fijan en las medidas definitivas que recoge una sentencia de separación o divorcio. Para que se modifiquen es necesario dictar una nueva sentencia. Por ello, si uno de los progenitores decide no pagarla incumplirá una sentencia firme, lo que puede suponer un delito.

Un progenitor puede interponer una demanda de modificación de medidas para suprimir o cambiar la pensión de alimentos si su nivel de ingresos ha bajado considerablemente

Si se quiere modificar la pensión de alimentos que se ha fijado en una sentencia de separación o divorcio, es necesario interponer ante el juzgado de primera instancia una demanda de modificación de medidas definitivas. Hay que cumplir una serie de requisitos para justificar que la modificación no se solicita por simple interés del demandante, sino que es realmente necesaria (por ejemplo, acreditar una falta de ingresos suficiente o un despido laboral).

Se computan los ingresos netos del progenitor custodio más la pensión alimenticia que debe recibir, y se restan los gastos de los hijos que le corresponde pagar

Una pensión de alimentos puede variar a medida que pasa el tiempo, en función de las nuevas necesidades. A lo largo de su crecimiento, los hijos pasan a tener nuevos roles sociales y necesidades que suponen un gasto económico, al igual que el tipo de ropa que necesitan o la cantidad de comida que consumen.

Esto supone unos gastos que no se encontraban incluidos en la pensión de alimentos establecida inicialmente, y que deben ser tenidos en cuenta para que los padres los paguen de manera proporcional.

Es importante tener en cuenta que una pensión de alimentos no sólo puede ser modificada al alza, sino que puede solicitarse también una rebaja de la cantidad que se debe pagar. Las necesidades de un menor han de ser cubiertas pensando siempre en su interés, pero también teniendo siempre en cuenta la capacidad económica de los progenitores.

La pensión ha de abonarla el progenitor no custodio, puesto que tiene que contribuir al mantenimiento de los hijos a pesar de que éstos no convivan con el mismo

Así, un progenitor puede interponer una demanda de modificación de medidas para suprimir una pensión de alimentos o cambiarla siempre que su nivel de ingresos haya sufrido una bajada considerable. Si la finalización de una prestación por desempleo o un despido provocan que el progenitor se quede sin ingresos puede llegar a suspenderse el pago de la pensión, pero deberá volver a pagarla cuando los ingresos vuelvan a mejorar.

La pensión de alimentos se paga mientras el hijo se encuentre estudiando y no sea independiente económicamente. Esto significa que aunque el hijo haya alcanzado la mayoría de edad, si sigue estudiando y no cuenta con un trabajo o unos ingresos para mantenerle, el progenitor tiene la obligación de continuar pagando la pensión de alimentos establecida. Aún así, la ley establece en este aspecto una serie de límites.

Una demanda de modificación de una pensión de alimentos puede presentarse ante el juez durante el tiempo que la pensión se encuentra vigente.

También, y de manera excepcional, un juez puede conceder el cobro retroactivo de una pensión de alimentos. Esto significa que uno de los progenitores puede tener que hacerse cargo de los gastos del menor desde antes de interponerse la demanda para solicitarla.

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