Carlos Valenzuela, el alcalde desconocido
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Carlos Valenzuela, el alcalde desconocido

Carlos Valenzuela, el alcalde desconocido
La 1ª Corporación democrática posa junto a Juan Carlos I en el patio Trilingüe con motivo de la entrega del Premio Cervantes al escritor uruguayo Juan Carlos Onetti. Junto al Rey, Carlos Valenzuela Lillo, alcalde de Alcalá de Henares y le acompañan en la foto los concejales Antonio Cantó; José María Bustamante, ya fallecido; Genoveva Christoff, Asela Sanz, Fidel Vela, Carlos Fontecha, Ángel Barajas, Antonio Gálvez, Vicente Cabezas y Heliodoro Ceballos. / Foto Luis Alberto Cabrera

Carlos Valenzuela (1939 – 2015) ha sido el alcalde democrático más desconocido entre los alcalaínos. Los años que han transcurrido y su desaparición de la primera línea política y social han hecho quizás que el primer alcalde electo en democracia en Alcalá, que falleció el pasado martes, pasara de puntillas por la historia de la política complutense para los vecinos.

Desde La Luna de Alcalá hemos querido echar la vista atrás para recordar esa etapa de la política española en la que todavía estaba por hacer, en una transición democrática llena de ilusión, pero también de dudas y tensiones, y unos ayuntamientos, como el de Alcalá, en pañales.

Para medir el legado de Valenzuela en la ciudad hay que mirar con perspectiva: del grifo salía barro, la Vía Complutense era la arteria principal, porque la variante de la A2 no era una realidad, no había hospital y el Ayuntamiento apenas tenía funcionarios ni funciones y la crisis del petróleo del 72 azotó la zona con fiereza a finales de la década de los 70, con manifestaciones en las calles casi a diario.

Pero comencemos por el principio. La primera fue la sorpresa que generó en muchos la candidatura de Valenzuela al frente del PSOE. Para variar, los socialistas tenían varias corrientes. Lo recuerda el que era entonces secretario general del PSOE local, José Morilla: “Yo representaba una opción, más socialista-marxista, que no estaba de acuerdo con la otra candidatura, la de Arsenio Lope Huerta, que representaba más la opción más, digamos, socialdemócrata. Yo no tenía intención de presentarme, porque sería seguir mi carrera académica y pensamos que Carlos Valenzuela, que trabajaba en el Instituto Nacional de la Administración, encajaba perfectamente en el perfil que un ayuntamiento como el de Alcalá, que estaba por desarrollar, necesitaba”, recuerda. “El pálpito que había era que íbamos a ganar las elecciones y, por tanto, a gobernar, por lo que necesitábamos a una persona que conocía perfectamente la administración”, dice Morilla. No obstante, hubo que convencerle porque “no entraba en sus cálculos presentarse para ser alcalde”.

Aceptó y ganó esas primarias, aunque en su lista se integró la otra candidatura. De hecho, Arsenio Lope Huerta, que “es uno de los grandes capitales del socialismo complutense”, fue el número dos, por exigencia del propio Valenzuela, rememora el ex secretario local del PSOE, que define al que fuera primer alcalde electo de la democracia como “un hombre sencillo y llano, pero enérgico”. “Fue una persona amable y muy campechana. Supo gobernar bien teniendo en cuenta la coyuntura histórica que le tocó vivir. Fue un alcalde de consenso”, afirma Modesto Quijada, ex concejal socialista del Ayuntamiento de Alcalá.

La lista socialista venció en las elecciones y cosechó 12 concejales, por 7 de la UCD, 6 del PCE y 2 de la ORT. Entonces PSOE, PCE y la ORT alcanzaron un gobierno de izquierdas, aunque pronto las diferencias con la ORT hicieron que socialistas y comunistas fueran los que dirigieran en solitario los destinos de la ciudad en esa dura legislatura. “A la ORT nos dieron lo que les sobró a PSOE y PCE”, recuerda el entonces concejal de la ORT, Luis Suárez Machota. “Y a los dos mese salimos del gobierno por mostrarnos en contra de algunas decisiones. Y nos dejaron sin sueldo”, recuerda el que años después fuera primer teniente de alcalde (1999-2003). Entre las desavenencias, Suárez afirma que la ORT apoyó la marcha de los parados, una manifestación que el propio Rey Juan Carlos atendió en la entrega de los Premios Cervantes. “Recibió a dos representantes”, apunta Machota.

Eran tiempos duros. La crisis azotó sobre manera al músculo industrial de Alcalá y las protestas se multiplicaban, recuerda el cronista oficial de la ciudad, Vicente Sánchez Moltó. Los atentados en España estaban a la orden del día y la extrema derecha golpeaba con fuerza. En este contexto de incertidumbre tuvo que gobernar Valenzuela, un alcalde que “generalmente estuvo cerca de la gente”, dice Luis Suárez.

Valenzuela sufrió un atentado que nadie reivindicó, aunque se achacó a la extrema derecha. Además, vivió como alcalde el 23-F, en una ciudad con alta presencia militar. “Un momento  importante que tuvo que lidiar Valenzuela fue el golpe de Estado de Tejero, que además se vivió con tensión en Alcalá porque estaba la brigada paracaidista”, recuerda Quijada.

Pero además del contexto social y político, Morilla recuerda los grandes retos con los que tuvo que lidiar Valenzuela, que “sentó las bases de la ciudad moderna, poniendo en marcha dotaciones muy básicas”: crear un ayuntamiento nuevo, el alcantarillado, que “en algunos casos databa de la época de Cisneros”, la depuración de las aguas y las conducciones, porque “salía barro del grifo”. “Había que esperar a la madrugada o hacer grandes colas para coger el agua en las fuentes”, recuerda Sánchez Moltó.

“Lo más relevante de Valenzuela es que puso el Ayuntamiento en marcha.  Fue construyéndolo por secciones; Aguas, Arquitectura, Patrimonio, Economía…. Podríamos decir que los funcionarios del Ayuntamiento le deben mucho a él porque fue la persona que organizó la administración y les trató muy bien”, rememora Quijada.

Fue una legislatura dura, “notó el coste de la política”, donde también se produjeron ataques personales, señala Morilla. De hecho, Valenzuela dimitió antes de acabar la legislatura. “Dimitió porque se mostró disconforme con la lista socialista que se planteaba para el ayuntamiento en las siguientes elecciones”, afirma Suárez Machota.

Fuera como fuere, decidió dar un paso atrás, tras provocar que la ciudad de Alcalá diera varios pasos hacia adelante. Descanse en paz.

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